miércoles, 31 de diciembre de 2014

LOS CALLEJONES DE LAS MAJADAS

Los Callejones de Las Majadas son un entorno natural en Las Majadas, Cuenca (España), en el que la erosión de las rocas calizas cretácicas produjo formas curiosas como pasajes, arcos, monolitos o puentes, configurando un paisaje similar al de la Ciudad Encantada, aunque de menores dimensiones y superficie que ésta. En términos geológicos, los callejones constituyen un ejemplo de formación kárstica conocida como lapiaz, el cual se originó por la acción del agua, el hielo, el viento y las variaciones de temperatura.
Este espacio natural se encuentra dentro del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y constituye uno de los parajes de interés geomorfológico más relevante del Parque, donde se puede observar la evolución de un relieve kárstico.
Este paraje, que es visitado por miles de personas cada año, se encuentra en el término municipal de la localidad de Las Majadas, en la provincia española de Cuenca, a unos 3 kilómetros de distancia de este pueblo, y es uno de sus lugares naturales de mayor interés junto con los Miradores de las Majadas, muy próximos a Los Callejones, el parque cinegético experimental de El Hosquillo y la Fuente de la Tía Perra.
El curioso paisaje pétreo de Los Callejones de Las Majadas se denomina lapiaz. Un lapiaz es un conjunto de acanaladuras y oquedades que oscilan entre los pocos centímetros y varios metros de longitud y profundidad. Se forman porque estas rocas, denominadas dolomías, están formadas por carbonato cálcico y magnésico y son solubles en agua. Cuando los procesos de disolución actúan a gran escala, afectando a una extensión y un espesor de roca notables durante un tiempo prolongado, el lapiaz puede adquirir dimensiones considerables, como ocurre en Los Callejones. Debido a su aspecto laberíntico y a las caprichosas formas que adquieren las rocas. Las callejuelas forman una especie de pequeño laberinto de plazas, tormos, arcos y puentes.
La formación de un lapiaz como el de Los Callejones se puede resumir en tres etapas:
1.- El agua circula sobre las dolomías y va agrandando por disolución una serie de fracturas o líneas de debilidad existentes, formándose una serie de surcos alargados que llenan la mismas dirección.
2.-Según va evolucionando el lapiaz, los surcos se van ensanchando por disolución de la roca formando pasillos y callejones, como los que vamos a recorrer en el sendero.
3.- Según progresa la disolución, estos callejones pueden llegar a unirse creando un paisaje laberíntico muy curioso y singular. Sólo algunos relieves residuales quedan como testigos de la formación rocosa desaparecida.
Un aspecto singular de Los Callejones es que se pueden observar simultáneamente estas tres etapas de evolución. Hay zonas donde predominan los surcos, otras donde predominan los callejones, y zonas más amplias donde la erosión ha hecho desaparecer casi todas las rocas. En este último caso, quedan sólo algunos monolitos aislados conocidos como “tormos”, por lo que estas formaciones son también denominadas localmente tormagales.
Existen dos recorridos principales, de distinta longitud, el más corto de los cuales está señalizado para que la visita resulte más cómoda y, también, para evitar que los visitantes se desorienten entre las rocas que forman los pasajes laberínticos.
Este recorrido el P.N.S.C.-02 (Ruta de Los Callejones) recorre una distancia de 3,6 km., tiene una duración aproximada de 1,5 horas y es de dificultad baja.
Merece la pena visitar, a pocos minutos de Los Callejones, el Mirador del Tío Cogote, con una impresionante vista sobre el cañón del río Júcar.
Los Callejones han sido utilizados tradicionalmente por parte de los pastores para construir apriscos donde guardar el ganado, al utilizar las paredes de roca como parte de los mismos. Hoy en día todavía se pueden observar algunos de ellos.
La flora de Los Callejones es muy representativa de esta zona de la serranía conquense, al comprender ejemplares de pino negral, sabina, enebro, acebo, arce, aliaga, boj, varias hierbas aromáticas y diversos tipos de setas, entre otras especies.
Con respecto a la fauna, es destacable la presencia de grandes mamíferos típicos de la parte montañosa de esta provincia tales como jabalíes, ciervos o gamos, y de aves como buitres leonados, diversos tipos de águilas y otras rapaces.




 























































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