viernes, 3 de julio de 2015

OLMEDILLA DE ELIZ


Municipio de la privincia de Cuenca , situado en la alcarria conquense.
Lo cierto, es que los celtiberos lobetanos pertenecían a la provincia de Cuenca y también los lusones estaban en la zona de Molina y parte de la Alcarria.
En lo concerniente a Olmedilla de Eliz, se puede decir que en su territorio no ha existido, ni castillos, mansiones ermitas, conventos, ni iglesias ilustres.
En la época medieval, parece ser que la familia de los Alvar Fañez y Ruiz de Minaya, junto con caballeros de Segovia, Ávila y Zamora adictos al Rey Alfonso I de Aragón (el batallador), hijo de Sancho I y de la Reina Plasencia, conquistaron Cuenca al Caudillo moro Alhacen Boali, en el año 1110, otros consideran que fue en el año 1149, (dicen que esta ciudad se volvió a perder bien pronto), por fin fue reconquistada en el año 1177 por los Reyes Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de castilla con escuadrones de Burgos, Sigüenza Ávila, Palencia, Vizcaya, Zaragoza etc. etc. mandados por obispos, arzobispos y de la realeza, el 21 de septiembre a los Almohades, parece ser que a este Rey le acompañaba siempre en las batallas una estatua de la Virgen del Rosario.
Con respecto a Olmedilla de Eliz, y a la provincia de Cuenca en general, por aquellas fechas solían haber muchas querellas, robos, y quebrantamientos de tierras y lugares sobre todo en los concerniente a la divisoria de terrenos; por estos y muchos más motivos, les fue concedido un fuero especial a todos los moradores de aquellos pueblos, repartiendo las tierras, tanto a moros, cristianos o judíos y dejándolos al cuidado de ciudadanos militares, dispuestos a acudir en armas y a caballo en su defensa (Orden de Santiago), es por ello que personalmente creo que algunos de nosotros podamos estar emparentados con musulmanes, mozárabes y judíos, ya que en los contornos del pueblo que nos ocupa, se han visto sepulcros en las piedras de arenisca.
Diremos que por aquellas fechas el primer Obispo de Cuenca fue Juan Yañez, mozárabe toledano, y S. Julián su sucesor que era de Burgos.
Posteriormente confirmo los privilegios y los amplio Alfonso X el Sabio al visitar Cuenca en varias oportunidades.
Más tarde por estos pueblos, el apellido de Los Mendoza, va unido al de los Carrillo, quizá fuesen estas familias las que repoblaron todos estos pequeños lugares, ya que por el año 1400 el que gobernaba en la zona era D. Enrique de Aragón, marques de Villena y dueño del castillo de Torralba, pero hemos corrido mucho y mientras tanto han quedado por ahí mucha historia que contar.....
Cuando te adentras en la historia, sobre todo en ese periodo reconquistador y lo haces, por estos lares y cuando hablas de personajes, hay uno que siempre ha generado leyenda: Alvar Fáñez, el sobrino del Cid, ese que tuvo a bien, intentar dominar la zona quitándole a los sarracenos su feudo para darlo a la corona castellana y a la cruz. Por eso, no muy lejos, está ese Castillo de Albarañez, anejo al lugar, y en sus parajes, todos bien definidos, adviertes tiempos pasados. Dehesa Nueva y Vieja, Chaparral, Fuente, Villa y Valdehurraca, Valdemario, Corral de Rincón, Cabezuelo, Hoya de Guiñel, Magdalena, Puentes Tejadillo, Cerrada, Noguerilla, Senda de los pastores y Horcajo, sirviendo de amplitud a un término que tuvo solera en tiempos por cultivo y por riqueza histórica si hacemos caso a Sánchez Arriba cuando nos dice que aquí eso de Eliz se refiere a Fíes Yáñez, descendiente de ese Alvar que antes citábamos y que permitiría darle sobrenombre a este lugar de olmos, por eso de Eliz.
De una u otra manera, este lugar con ese paisaje de olivos y girasoles que han dado cambio de color al entorno, advierte de que hay buena gente que habita un caserío reformado, donde la iglesia dedicada a San Andrés con ese retablo completo de dos cuerpos con columnas salomónicas en ese dorado de cierre de concha que le singulariza y su relieve del Buen Pastor con su túnica y su zamarra roja. Es una maravilla, tanto como ver la Cantidad de tablas que encierra su templo, Crucifixión, Cristo en todas sus posturas, su Caída, la Cruz, y luego esos santos, San Bartolomé, San Matías, San Simón y así, rodeados de madera, en pequeños remates, sagrario, taburetes, armarios, cajonería, sillería y si cabe más, el púlpito de hierro forjado.
La ermita de la Magdalena, a corta distancia del caserío, huy desparecida. Sus parajes, sus fiestas con ese Santo Cristo en agosto y San Isidro en mayo, hacen del lugar punto de encuentro.
Es curioso como desde el siglo XVII, el mayor hacendado de las tierras de este lugar va a ser el Cabildo de Racioneros de la Catedral de la ciudad de Cuenca, sobretodo una gran porción de hectáreas que se cultivaban de cebada y uva. Casi todos los jornaleros pechaban al mismo y sus dos eclesiásticos se encargaban de cobrar las ventas. Durante bastantes años, un Refitor de 40 ducados perteneciente a la Mesa Capitular de Cuenca Mantenía un Hospital de pobres que disponía de 100 fanegas de trigo y en la fiesta de Santa Catalina, por aquellos años, bastante popular, permitía reunir a la vecindad para que el cura hiciere fiesta e invitase a buen vino del que la parroquial encargaba de cosechar.
En el siglo XVIII la familia Chacón, tenía un telar de lienzo ordinario que alcanzó gran renombre, sobre todo en el siglo XIX con Anastasio Chacón, su propietario.
Y en esto andamos, en un lugar que antaño abundase en olmos, que acunó la lucha de Fíes Yañez, que ahora advierte en el rojo tiento de un vino cosechado a tiempo y que, para afinidad de progreso, ha restaurado Ayuntamiento con ese ligero toque que la modernidad arquitectónica le ha definido.
Podemos ver:
Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol.- Edificio de una sola nave dividida en tres tramos por arcos fajones y formeros apilastrados, cubierta por bóveda de arista; cubre una bóveda de media naranja el cabecero y la capilla lateral que es de 1.732. Las pechinas tienen decoración rococó. La portada es de medio punto con sillería adovelada. Es una maravilla, ver la cantidad de tablas que encierra su templo, Crucifixión, Cristo en todas sus posturas, su Caída, la Cruz, y luego los santos, San Bartolomé, San Matías, San Simón y así, rodeados de madera, en pequeños remates, sagrario, taburetes, armarios, cajonería, sillería y si cabe más, el púlpito de hierro forjado.

 
 
 
 
 
 
 El cerro las Cruces.
 
Las cuevas  
 
 
 
 
















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