lunes, 2 de marzo de 2015

CAÑETE

Cañete es un municipio de la provincia de Cuenca, es una de las poblaciones desgraciadamente más desconocidas de las que son villas y además están declaradas como Conjunto Histórico-Artístico de la Comunidad de Castilla la Mancha. Cañete se enclava en el centro de la Serranía de Cuenca, cercada de montañas y profundos barrancos surcados por el Cabriel y sus afluentes.
Durante los primeros años de la dominación árabe –inicios del siglo VIII-, se mantuvo la antigua circunscripción territorial conocida como la Cora de Santaver (mantenida de los tiempos romanos y visigóticos) que llegaría a ser controlada por pastores bereberes de la poderosa familia de los Banu Zennun, asentada en las inmediaciones de Cañete.
Hacia el siglo X los califas de Córdoba aumentan su control sobre esta zona, ampliando la alcazaba y sus importantes murallas (que han quedado en su configuración original hasta nuestros días).
Entre 1187 y 1190 Cañete cayó en poder del feroz Señor de Albarracín -Pedro Ruiz de Azagra- que entregó la fortaleza al rey Alfonso VIII de Castilla y fundó una iglesia que hizo depender del obispado de Cuenca; la Orden de Calatrava y el Señor de Molina de Aragón fundaron otras dos iglesias. Huidos muchos musulmanes y siendo lugar fronterizo en continuo peligro, en 1218 recibió el Fuero de Moya para incentivar su repoblación.
Su situación de plaza fronteriza debió de llamar la atención del rey Alfonso X el Sabio, que mencionó a Cañete en dos de sus bellas cantigas. En 1285 Sancho IV le concede el acta de villa, pero no un término municipal suficiente. Este hecho consolida el problema de campos de cultivo, pastos y leña, que debían de proceder de tierras comunales de la villa de Moya o de poblaciones del reino de Valencia, manteniendo los pobladores de Cañete continuos enfrentamientos con los de aquellos lugares.
Ya en la segunda mitad del siglo XIV, Enrique II entrega la ciudad a Don Álvaro Martínez de Luna, noble aragonés y Copero Mayor del rey. En 1390 nace en Cañete Don Álvaro de Luna, hijo bastardo del señor homónimo de la villa, que luego acumularía los honores de Condestable de Castilla, Gran Maestre de la Orden de Santiago y valido del rey castellano Juan II.
A finales del siglo XIV Cañete pasa ser controlada por la familia Hurtado de Mendoza, de cuyo linaje nacerá el marquesado de Cañete en 1490. Se trató de la época de mayor esplendor de la villa, construyéndose los monumentos más importantes que atesora.
En el siglo XVI dos marqueses de Cañete –Don Andrés y Don García Hurtado de Mendoza– fueron virreyes del Perú, fundando con el nombre de Cañete poblaciones en las actuales repúblicas de Perú y Chile.
Cañete fue una población que simpatizó con el pretendiente carlista, siendo ocupada por el general Cabrera entre 1834 y 1837, fortificándose y defendiéndose reiteradamente frente a los liberales. La villa de Cañete no sufrió destrucciones considerables durante la guerra de 1936, aunque en sus alrededores se conservan numerosas trincheras y otras fortificaciones del período.
Durante la Guerra Civil fue guarnición republicana de retaguardia del cercano frente de Teruel, siendo pieza importante en la logística de las operaciones en torno a la ciudad.
 
Podemos visitar:
Castillo de Cañete.- De origen andalusí, tuvo varias ampliaciones, sobre todo tras la conquista castellana. Las últimas reformas son del siglo XIX, de las Guerras Carlistas. Se alza en lo alto de un escarpado, estrecho y largo cerro, dominando la población, junto al río Mayor del Molinillo.
Muralla de Cañete.- La población se encuentra rodeada de murallas, también de origen andalusí, pero con reformas posteriores cristianas.
Iglesia de Santiago.- La parroquia de Santiago se asienta sobre la muralla medieval y el desparecido palacio de los Marqueses de Cañete. Desde sus inicios en el siglo XIII se ubicó adosada al palacio de los Hurtado de Mendoza, señores y luego marqueses de Cañete, hoy completamente arruinado y perdido. Estuvo edificada originalmente en estilo gótico del que quedan algunos restos en el interior y en la portada, pero la gran reforma que se hizo en el siglo XVII y XVIII la dejo tal y como la vemos en la actualidad.
Iglesia de San Julián.- La iglesia se San Julián Obispo situada en la Plaza Mayor surgió como capilla del Colegio-Seminario de la misma advocación, fundación benéfico-religiosa establecida en 1617 por dos hermanos, Miguel y Francisco Navarro Galve, naturales y vecinos de Cañete.
La ermita de la Virgen de la Zarza. Extramuros de la villa, se halla la ermita de la Virgen de la Zarza, patrona de Cañete. El origen del culto hay que buscarlo en los siglos XIII o XIV, pero la actual es del siglo XVII.





CAMPILLO DE ALTOBUEY


Campillo de Altobuey es en la actualidad un pequeño pueblo, pero históricamente ha fue una villa de realengo de cierta importancia, y que de su buena situación económica y social ha quedado para testificarlo un rico patrimonio arquitectónico.
La fecha de su fundación como poblado no se conoce de una manera exacta y concreta. Hay constancia de que en la zona en que actualmente se encuentra la localidad había asentamientos de tribus olcades, uno de estos asentamientos se encuentra en el cercano cerro de Santa Quiteria, en el cual se han localizado parte de sus murallas y ruinas y urnas cinerarias, cerámicas y adobes de cal con una antigüedad de alrededor de 2000 años.
En el siglo XII el lugar adquiere conciencia histórica a partir de la conquista de Cuenca por Alfonso VIII.
El Rey Alfonso II de Aragón envió tropas al Rey castellano y en recompensa por esta ayuda Alfonso VIII otorgó tierras y posesiones a un noble aragonés apellidado Jaraba, en el lugar donde actualmente se encuentra Campillo de Altobuey. Que este noble aragonés fue el fundador de la después Villa de Campillo tenemos varias reseñas históricas.
En sus anales figura también como fecha de interés histórico, la transformación de aldea en Villa, título que recibió en 1537 del emperador Carlos V estando celebrando Cortes en Monzón, desvinculando a la población de la ciudad de Cuenca. Este reconocimiento fue ampliado por Felipe III al conceder los apelativos de muy noble y leal villa.
Durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1713) y según relatan algunos cronistas, un pequeño contingente de caballería que al parecer eran Migueletes catalanes del Archiduque, fueron aniquilados en tierras de Campillo.
Durante la Guerra de la Independencia Española una expedición francesa pasó por la localidad para sofocar el levantamiento de la ciudad de Valencia. 
Podemos visitar:
La Iglesia Parroquial de San Andrés.- Situada en la plaza principal, es un templo con tres naves y planta de salón. Su construcción data del S. XVI, pero en el XVII se tapó el valioso artesonado original con bóvedas de cañón y se construyó una cúpula en el crucero, decorada con ricas pinturas murales. Cuenta con una torre de gran altura y cinco cuerpos.
 
 
El antiguo convento de San Agustín y actual Santuario de la Virgen de la Loma.- Es una de las mejores muestras del barroco de la provincia de Cuenca. Se construyó a principios del S. XVIII, con nave de planta de cruz latina con capillas laterales, gran cúpula sobre el crucero, retablos barrocos y abundante ornamentación.
 
La ermita de la Trinidad.- También conocida como Padre Eterno se ubica en la salida hacia Motilla del Palancar. Es de finales del S XVI. La nave está cubierta por un artesonado renacentista con pinturas de Hernando de Mayorga.

Ermita del Cristo.- Es de un sobrio barroco siendo remarcable la portada de la ermita y el retablo interior. 
La Ermita de San Roque.- Probablemente date del Siglo XV, atestígualo así unas anotación fechada el 2 de Abril de 1614 del mayordomo saliente, Sebastián de Utiel, que encarga unas nuevas puertas a costa suya, San Roque santo abogado al que se le profesaba gran devoción y buscando su protección contra la peste, llagas ulcerosas y enfermedades pulmonares.
Además de la riqueza monumental, Campillo cuenta con zonas de interés natural y paisajístico como son el pinar de San Isidro o el cerro de Santa Quiteria
 

BUENDIA

Buendía, en la comarca de la Alcarria, junto a la Sierra de Altomira y al embalse que lleva su nombre, alberga encantos que merecen la visita.
Los orígenes de Buendía se remontan a tiempos muy lejanos; se tienen noticias de que por aquí anduvieron pueblos primitivos, Olcades, Lusones...
En la Sierra de Enmedio, entre la hoz que forma el río Guadiela y el Tajo, se sitúan los restos de la antigua ciudad de Recópolis del siglo VI. Esta ciudad fue fundada por el rey visigodo Leovigildo para su hijo Recaredo. En el siglo XVIII el padre Gabriel de Henao señalaba el sitio, y también aparece Buendía en las relaciones topográficas que mandó hacer Felipe II.
Buendía, por su ubicación, zona fronteriza de la Marca Media de Al-Ándalus, estuvo sometida a frecuentes incursiones de los ejércitos castellanos, hasta que en 1085 fue conquistada esta zona por el Rey Alfonso VI, a la vez que, al casarse con la princesa Zaida hija del rey de Sevilla, recibió como dote las tierras de Uclés, Huete, Konka (Cuenca). Debido a la entrada de los almorávides y su rápida expansión, se perdieron estos terrenos tras las batallas de Sagrajas, Consuegra y Uclés, perdiendo no solo los territorios de Cuenca sino también los reinos de Toledo y Valencia.
Es en 1171, cuando el 21 de septiembre el rey Alfonso VIII conquista Cuenca y todo su territorio, concediendo fueros y nuevas leyes para su repoblación, mediante los Comunes de Villa y Tierra.
El primer señor de Buendía y Azañon en 1397 fue Lope Vázquez de Acuña, concedido por Enrique III "El Doliente", casado con Teresa Carrillo de Albornoz, Señora de Paredes, Portilla y Valtablado, sobrina de Gil Álvarez de Albornoz. Su hijo primogénito Pedro Vázquez de Acuña y Carrillo de Albornoz, I conde de Buendía, concedido por el Infante Alfonso. En 1475, los Reyes Católicos, concedieron carta de privilegios y confirmaciones para hacer mayorazgo de sus estados a: D. Pedro de Acuña Conde de Buendía y a su mujer Dª Inés de Herrera
Paseando por sus calles, nos encontraremos magníficas rejas, algunas de los siglos XV y XVI, otras del XVII y posteriores.
Podemos visitar:
La Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción.- De los siglos XV y XVI, totalmente de sillería, con ventanas abocinadas, dos portadas estilo herreriano y una impresionante torre maciza de cuatro cuerpos con zócalo. Consta de tres naves de estilo gótico de Salón o columnaria, con columnas cilíndricas, arrancando el haz de nervios en forma de palmera. Junto a la sacristía tres capillas laterales, más otra en el muro de entrada. El coro es de rejería de madera policromada. De estilo gótico

El Ayuntamiento.- Se encuentra situado frente a la Iglesia, de dos plantas, porticada la planta baja.

El Pósito o la tercia.- Fechado en el siglo XV, destinado, como su nombre indica, a depósito de grano y lugar donde se pagaba el diezmo o tercia. Es de sillarejo con cornisa moldurada y la puerta de acceso con arco de medio punto abovedado; en la planta alta se conserva el artesonado de madera. En la actualidad alberga el museo del Carro y la Casa de la Cultura.
El Museo del Carro.- está compuesto por piezas donadas y otras compradas por el Ayuntamiento, habiendo sido restauradas por gente del pueblo.
El convento de Nuestra Señora del Rosal.- fundado en 1596. Se conocen tan solo el nombre de dos maestros canteros Martín de la Vaca y Pedro Muñoz. Con la desamortización de 1835, fue desmantelado.
Siete fueron las ermitas que tuvo: San Antón. San Benito. San Juan Bautista. San Sebastián que fue patrono de la villa, Santiago, Ntra. Sra. del Rosal y la de Ntra. Sra. de los Desamparados. De las que tan solo queda la de los Desamparados.
La ruta de las caras.- Llamada así por la cantidad de esculturas talladas en roca, algunas de más de cuatro metros, duendecillos, vírgenes, damas, etc. Ideal para practicar senderismo.
 
 
Cañón del Guadiela.- (Ruta para ir a la ermita de los Desamparados)
La ermita de Nuestra Señora de los Desamparados.- A doce kilómetros de pueblo, al final de la hoz del río Guadiela. Fue levantada en los siglos XVI y XVII.
Era conocido este lugar como el molino de Bolarque, de origen árabe, siendo durante años motivo de disputa entre los Lara y los Castro. El Rey Alfonso VIII sancionó la propiedad. Está construida sobre un antiguo y pequeño eremitorio, que albergaba al Cristo del Amparo, ampliándose para instalar a la Virgen de los Desamparados tras su aparición en ese Sitio. Sobre esta ermita, en roca, se encuentra el yacimiento conocido como "Recópolis de Buendía". Antiguamente era sitio donde los vecinos de Buendía iban a pasar algunos días de descanso, existiendo casas de la Hermandad de la Virgen, donde familias enteras se hospedaban; en la actualidad tan solo queda la casa del santero, la fuente, patio y ermita, pues las aguas de Bolarque inundaron toda la vega y chopera.
 
 










TÚNELES DE ALFONSO VIII

El túnel está situado en la calle Alfonso VIII y tiene unos 90 metros de longitud y 250 metros cuadrados de superficie. Construido por la población civil para protegerse de los ataques aéreos durante la Guerra Civil de 1936-1939. El túnel de la Calle Alfonso VIII pertenece a los refugios antiaéreos creados por las Defensas Pasivas de Cuenca durante la Guerra Civil. Se crearon 12 refugios repartidos por toda la ciudad. Cuenca se mantuvo en el bando republicano durante toda la guerra, y era un lugar estratégico ya que es el punto intermedio de la vía férrea que une Madrid y Valencia. Fue bombardeada cuatro veces, provocando treinta fallecidos. Los bombardeos se dieron en el barrio de la Estación ya que el objetivo era la línea férrea y dejar a Madrid sin los suministros procedentes del Levante. En la Guerra Civil española fue un refugio antiaéreo, después su oscuridad sirvió de cueva para cultivar champiñón y ahora, una vez arreglado, es el primero que muestra la "Cuenca Oculta", un proyecto que pretende sacar a la luz el patrimonio arqueológico subterráneo de la ciudad. El refugio antiaéreo recuperado conserva su identidad original aunque se ha mejorado la accesibilidad, se ha instalado suelo de madera y se ha iluminado. Tiene un total de tres entradas.
Situado debajo de lo que fue el Alcázar de Cuenca presidido por la Torre de Mangana. Tiene su entrada por la calle Alfonso VIII.
Durante la visita se explica al visitante la construcción del mismo, así como diversas leyendas que rodean a este tipo de construcciones.
Precios:
Individual: 3,50 €
Horarios:
Lunes a las 13:00 h.
Viernes, sábados y domingos: 12:00, 13:00, 17:00 y 18:00 h.
Martes, miércoles y jueves. Cerrado