sábado, 18 de junio de 2016

CASTILLO DE PRIEGO


El Torreón de Despeñaperros, del siglo XII, la única fortaleza árabe que queda en el pueblo. A las afueras de Priego, el Castillo se asoma a la garganta del Escabas de puntillas, desde la torre del homenaje de planta pentagonal, llamado el Torreón, vigila el acantilado.
De origen árabe solo queda algo de construcción en espigado en la parte de abajo, el resto es reconstrucción medieval. El Torreón de Despeñaperros o Torre del Homenaje, es de planta pentagonal irregular, de sillarejo y sillares en las esquinas, con su parte superior algo más estrecha en planta. De este recinto interno, de forma ovalada, además de la Torre del Homenaje queda un lienzo de muralla que forma un ángulo con un hueco de ventana. Se mantuvo en manos árabes hasta el año 1328, en que fue entregado al rey Alfonso XI, por lo que el resto de la construcción es medieval.
Es una torre defensiva o albarrana, es decir, torre separada o adelantada de la muralla, la parte de abajo no se comunica con la de arriba, para ir arriba había una escalera exterior. Había al menos dos torres más, de una de ellas queda un pequeño lienzo de una pared. Tiene dos murallas, la primera está rodeando la pequeña meseta sobre la que está construido el castillo y hay una segunda que comienza en el contrafuerte adosado a la torre. Tiene todavía una puerta ojival. Hay una cueva bajo el castillo que se llama Cueva del Moro, con la siguiente leyenda: “Transcurre en el siglo XIII y cuenta que un poderoso moro que vivía cerca del castillo Muley Habas tenía una bella hija llamada Zobeya que se enamora de un noble cristiano hijo del dueño del castillo. Zobeya quiere hacerse cristiana y casarse con el noble, pero al enterarse su padre manda llamar a unas brujas que convierte a Zobeya en una serpiente tras tomar un bebedizo, además toda joven que vaya a ver la serpiente a la cueva del moro quedará transformada en piedra.
Justo detrás del monumento a Ocaña está el Torreón de Despeñaperros. Esta enorme torre de doce metros de alto es el resto más visible del antiguo Castillo de Priego.


 
 
 





CASTILLO DE NARBONETA


La Fortaleza está enclavada sobre el tajo de una elevada risca, dominando todo el valle. Constaba de un segundo recinto de entrada y otro primero interno con acceso retranqueado en la muralla del mediodía, y bajo esta
entrada un foso aljibe. Su construcción es de sillarejo con piedra fuerte de las canteras de Cardenete y su estructura formaba un rectángulo de unos 27 por 17 metros quedando restos de un cubo al noreste. Hace unos años se encontraron restos de otra muralla en la parte norte, lo que hace pensar que posiblemente fuera una construcción más grande. Solo quedan los restos mínimos de murallas y parte del cubo del principal recinto
Historia
Fue un lugar estratégico en la raya fronteriza del periodo de la reconquista. Formaba parte de la línea defensiva de los fuertes de Serralla, Miray Aliaguilla, por los altercados de los reinos de Albarracín y Requena.
Probablemente fue conquistado por el arzobispo Don Rodrigo Giménez de Rada cuando conquistó el castillo de Mira en su cruzada hacia Requena en el año 1.219.
En las turbulencias nobiliarias de poder habidas cuándo el gran Marquesado de Villena aspira a dominar el trono castellano, el Maestre de Santiago por un lado y Don Juan Pacheco, el Marqués por otro, obligarían a no seguir fieles a la princesa Isabel en su enfrentamiento contra la Beltraneja.
Don Juan de Heredia, Señor de Mora, decide apoyar a los moyanos y con poderes de la propia princesa entrará en Moya, con doscientos hombres a caballo y quinientos a pie para defenderla, no sin antes mantener un enfrentamiento en la fortaleza de Narbonesa.
Nunca se ha realizado ninguna intervención para su conservación por lo que su estado es lamentable. Hundimiento total de lo que queda de su estructura.

viernes, 17 de junio de 2016

CASTILLO DE ZAFRA DE ZANCARA


Perteneciente a la comarca de la Mancha, pero muy cerca de la de la Alcarria, encontramos esta bella localidad dispuesta a lo largo de una empinada ladera de la sierra de Zafra. Muy bien comunicada con la capital, de la que solo dista 55 km, Zafra de Záncara ofrece a sus visitantes un conjunto urbano de gran interés por su pendiente, una bella iglesia que también tuvo que adaptar su arquitectura a la ladera y una hermosa muestra de las casas señoriales de antaño.
Bajo este cerro fluyen el Záncara y el trasvase Tajo-Segura y por la ladera cae el caserío dando lugar a callejones, escaleras y rincones de gran valor ambiental.
La misma adaptación que tuvo que tenerse en cuenta a la hora de construir la iglesia de la Asunción en el siglo XVI. Esto hace que la torre apenas sobresalga de las cubiertas de la iglesia y parezca un poco achaparrada. Dentro sólo hay dos naves y un precioso retablo barroco. Por último tenemos que hablar del Palacio del Rusiano, un gran edificio relacionado con Don Fernando Casado y sus victorias en Rusia. Fue construido en el siglo XVIII.
Los restos de su antigua fortaleza están en la parte más elevada de la localidad. Su origen fue musulmán, aunque en el siglo XV fue reformada por el marqué de Villena. Apenas se conserva una torre de planta cuadrada y algunos restos de los lienzos de la muralla.
Castillo Medieval Militar del que quedan escasos restos de una torre de gran altura y parte de las antiguas murallas. El castillo se encuentra en la parte más elevada de la localidad, el cual tenía enlace visual con el castillo de Huerta de la Obispalía. Solo han llegado hasta nuestros días los restos de una torre de planta cuadrada, siendo su fábrica de mampostería, cal y canto. Fue conquistada en el año 1179 por el señor de Huete, Pedro Manrique de Lara quien venció, al moro Zafra. Posteriormente perteneció a don Juan Manuel, y a los Ruiz de Alarcón. En1458 don Juan Pacheco se lo compró a Lope Ruiz de Alarcón, después de la guerra del marquesado (1475-1480) siguió perteneciendo a los marqueses de Villena.
Estado de erosión por abandono. 
  




lunes, 13 de junio de 2016

CASTILLO DE SAELÍCES O DE LUJÁN


La construcción del Castillo de Luján es posterior al año 1550 cuando ya estaba la Casa Fuerte de Castillejo en manos de sus nuevos dueños tras su venta por Felipe II, después de ser comprado por sus abuelos los RR.CC a los Acuña. En 1571, la Corona lo intercambia por el pozo salinero de Gormellón situado entre Atienza y Sigüenza, a Gaspar Ramírez de Vargas, regidor de Madrid. De estilo renacentista y plateresco. Es uno de los edificios más interesantes y peculiares de Castilla al combinar elementos defensivos con otros nada militares como son el pequeño espesor de los muros o sus troneras decorativas. Estas características constructivas ponen de manifiesto que más que finalidad defensiva su construcción, posiblemente sobre una posible casa fuerte y pequeña fortaleza anterior, responde más a unos usos residenciales por parte de sus propietarios. El Castillo era de planta pentagonal alargada con foso rodeando la fortaleza salvo en el lado oeste. Sus muros eran de sillería con seis torreones y unas torrecillas que flanqueaban la puerta existente en el muro norte. De propiedad particular su estado es de ruina progresiva.
El Castillo de Luján se levanta sobre una loma que domina el río Cigüela, entre Saélices y Villas Viejas. Construido en la primera mitad del XVI. Era una dehesa de la Encomienda de Uclés que se cambió a Gaspar Ramírez de Vargas, de Madrid en 1571 por las salinas de Gormellón entre Atienza y Siguenza.
Si desde el enclave de Segóbriga nos dirigimos hacia el este nos encontramos con el paraje conocido como el Castillejo. En tierras de este paraje está el conocido en Saélices como el Castillo de Saélices, e igualmente llamado Castillejo o Castillo de Luján. Está el Castillo de Luján separado apenas por dos kilómetros en línea recta del enclave de Segóbriga.
Era el Castillo de Luján, en su origen una Casa Fuerte, el centro del asentamiento de Castillejo. Es por ello que hablamos ahora de un despoblado de Saélices. El núcleo poblacional de Castillejo estaba formado por las casas de los ocupados en las actividades agrícolas y ganaderas que se desarrollaban en sus tierras. A unos dos kilómetros al noreste del Castillo de Luján se sitúa otro enclave celtibero romano la ciudad de Fosos de Bayona. Nos encontramos en tierras que rodeaban otra ciudad celtíbero romana la de Fosos o Cuartos de Bayona. Pasaba cerca de Fosos de Bayona y Segóbriga la calzada romana que unía la costa levantina con la también ciudad celtibero romana de Ercávica ya junto a Guadalajara. El trazado de esta calzada fue aprovechada para el desplazamiento de los ganados mesteños. Un ramal de la Cañada Mesteña Conquense recorría las actuales tierras de Saélices. La actividad ganadera era el principal recuso económico de los pueblos celtíberos que desde sus poblados enclavados en altos vigilaban sus ganados. Fueron dos poblados celtíberos el asentamiento original de las ciudades romanas de Saélices y Villas Viejas. Recuerdos de la actividad ganadera que se desarrollaban en las tierras de Castillejo son la Tinada de la Peña y el paraje conocido como Corral de Santiago.
Este Castillo junto con el de Torrebuceit en Villar de Águila son dos enclaves prácticamente desconocidos, como otros muchos, en las tierras de Cuenca.
Torrebuceit en manos particulares ha sido restaurado. Podemos pedir lo mismo a los dueños del Castillo de Lujan.
También en estado de ruina está la Casa de La Corona que podemos ver en un precioso paraje muy cerca de Saélices.
El Castillo de Luján está localizado geográficamente en el término de Saelices, no lejos de las ciudades romanas de Segóbriga por el oeste y la de Fosos de Bayona por el este. Junto al Castillo dos caminos, el camino que viene desde Villas Viejas y el que nos permite acceder hasta aquí desde Saélices.
Se encuentran las ruinas del Castillo de Luján rodeadas de prados y montes lo que da una idea de los recursos que hicieron de Castillejo un propiedad importante para los Carrillo en tierras que contaban con las aportaciones de agua del río Cigüela.
Accesos: Por camino rural. Al comienzo de la carretera que conduce a las ruinas de Saélices a Segóbriga, coger el desvío a la izquierda por un camino a medio asfaltar.