Villar del Humo es un municipio español de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, ubicado en la Serranía de Cuenca.

HISTORIA
La importancia histórica de este pueblo le viene dada por sus Pinturas Rupestres neolíticas, hoy declaradas Patrimonio de la Humanidad. El pueblo se levanta junto al río Vencherque, afluente del Cabriel que, a su paso por este término, va encajonado entre constantes meandros que originan unos paisajes formados por hoces de arenisca y vegetación de ribera de belleza singular. Estas características hacen que merezca la pena visitarlo. Para ello el pueblo cuenta con dos paseos fluviales que discurren por este entorno y donde además se pueden ver restos de civilizaciones pasadas como celtíberas y visigodas.
Su conjunto urbano es interesante por el entramado radial de las calles y las muestras de arquitectura popular serrana que en ellas se conservan. Las calles, para adaptarse al terreno, ocupan una pequeña meseta que desde la plaza las hace aparecer en diferentes alturas. Entre ellas se pueden encontrar algunos rincones de gran belleza y valor ambiental como el de la Fuente de Arriba.
Villar del Humo es famoso por conservar una nutrida muestra de pinturas rupestres agrupadas en una serie de abrigos y parajes como los de Vallejo Marmalo, Selva Pascuala y Peña del Escrito, entre otros. Todos en la zona montañosa de la Sierra de las Cuerdas, entre los ríos Mesto y Cabriel, a unos 12 km del pueblo y a los que se llega por pista forestal.
Estas pinturas pertenecen al Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica y fueron declaradas, como todos los lugares bajo esta denominación, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se conocen un total de 170 figuras entre las que podremos distinguir dos tipos de arte rupestre: las más antiguas, del mesolítico (con una antigüedad en torno al 8.000 a.C.), en tonos más rojizos, representan figuras humanas, de animales y escenas naturalistas; y neolíticas (con una antigüedad en torno al 6000 a.C., en tonos desde el anaranjado al castaño azulado, con una temática más abstracta, simbólica y con esquematizaciones.
Hace más de cinco mil años, pobladores llegados desde el Levante, ocupan las rocosas hendiduras que la areniscas del Triásico abren en la Sierra de las Cuerdas, antes ocupada por las aguas marinas. Son los hombres del Neolítico, los mismos, que desplegaran la creatividad pictórica en esos paredones rocosos de Cueva Pintada, Vallejo Marmalo, Peña del Escrito, El Castellar, Collado del Toro, Castellón de los Machos y Selva Pascuala. No hay restos de habitat que impresionen, pero si las maravillas de sus pinturas rupestres que nos dejaron.
El nacimiento de Villar, como tanta otras villas, tiene lugar en tiempos de repoblación cristiana con el apelativo del Humo por su devastación e incendio en tiempo de guerra.
PODEMOS VISITAR
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.- Es una construcción de torre cuadrada y ventanales semicirculares sobre la cornisa. Encalada en su torre, ofrece poco gusto en el exterior, pero su solidez le da realce. En su interior, un salón de cinco arcos y a los lados, capillas con arcos fajones y bandas lombardas que nos hablan del tiempo.

Torre Barrachina.- En un solitario valle, sobre un promontorio al lado del río Mesto o arroyo Barrachina, afluente del Cabriel se levanta la Torre Barrachina. La Torre es rectangular, formada por dos cuerpos, el superior retranqueado, algo más estrecho, y queda rematada con almenas. Su construcción es de mampostería con buenas piedras del lugar y sillares en las esquinas. A unos tres metros de altura se encuentra la Puerta de entrada a la Torre.




ELPUEBLO
Pinturas rupestres de Villar del Humo.



































